ACOMPAÑANDO A LOS NIÑOS EN LA EDUCACIÓN A DISTANCIA

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Lic. Franchesca Espinal G.
Educación Inicial y Atención a la Diversidad, M.A. Montclair State University
Especialista en Ansiedad y Estrés, Universidad Complutense de Madrid. Síguela en @educacion_allinclusive

La situación actual ha requerido que padres y madres se involucren mucho más en la enseñanza de sus hijos/as y se han visto en la necesidad de tomar casi el rol de maestros/as. Aunque muchos han tenido una experiencia muy positiva, otros han experimentado mucha ansiedad lo cual también se ha reflejado en los niños/as y en su aprendizaje. No importa cuál modalidad hayan elegido para sus hijos, es importante que los padres tengan herramientas para acompañar a sus hijos e hijas durante esta nueva modalidad. Sobretodo, herramientas que favorezcan el aspecto académico sin dejar de lado el emocional. A continuación las recomendaciones:

Crear un ambiente positivo y seguro en casa

Un ambiente seguro es aquel que asume con naturalidad el error, promueve un aprendizaje activo en el cual el niño o niña es el protagonista, reta al estudiante para que desarrolle su potencial y existen expectativas positivas (Guillén, 2017). En este ambiente predominan las emociones positivas, las cuales intervienen en la memoria, la motivación, la atención, creatividad; por lo tanto, facilitan el aprendizaje.Algunas recomendaciones para crear este ambiente son:

Asumir el error como parte del proceso de aprendizaje. Es importante dejarles saber que está bien equivocarse, que en cada intento lo están haciendo mejor y que de los errores se aprende. Los padres pueden modelar esta manera de pensar al momento de cometer un error. También, como hacemos los maestros, los adultos pueden equivocarse intencionalmente y dramatizar esa reacción que quieren que el niño o niña aprenda.

Valorar más el esfuerzo que el resultado: La educación virtual es un gran reto tanto para los maestros, los padres y los niños/as, y al ser una situación completamente diferente requiere de un proceso de adaptación. Para ellos es difícil estar lejos de los compañeros y estar sentados frente a una computadora todo el tiempo; todo esto les genera ansiedad y puede interferir en su aprendizaje. En vez de ponerles presión para que aprendan, y aumentar las exigencias, es importante reconocer el esfuerzo que los niños/as están haciendo.

Utilizar el reforzamiento positivo: El reforzamiento positivo es una gran herramienta para incrementar esas conductas deseadas de manera efectiva cuidando el autoestima de los niños. Para incrementar las conductas deseadas, en este caso las conductas de aprendizaje, es importante ser bien específico al reforzar a los hijos. Por ejemplo, el niño/a está sentado prestando atención en lugar de decir “te estás portando muy bien”, es mejor usar frases más específicas como, “Veo que estás bien atento mirando las fotos del cuento”. El objetivo es dejarle saber a los niños exactamente qué es “portarse bien” para que puedan continuar haciéndolo.

Mantener expectativas positivas: Muchas veces sucede que pensamos algo tanto que al final sucede. En psicología se llama “profecía autocumplida”; sucede porque lo que pensamos influye en lo que hacemos y cómo actuamos, por lo tanto “sin querer” obtenemos ese resultado que tanto anticipamos y que queríamos evitar. Sucede lo mismo en relación maestro-estudiante, y cuidador-hijos. Si los adultos piensan que el niño no va a aprender y que la niña siempre se porta mal, es muy probable que el resultado siga siendo el mismo. Todo lo que piensan se traduce en palabras y/o en conductas, y tiene un impacto en quien lo recibe. Al mantener expectativas positivas, los hijos/as aprenden a tener expectativas positivas y creer en sí mismos.

Mantener rutinas

Así como los niños/as tienen una rutina todos los días en las mañanas antes de ir a la escuela, es importante mantener una rutina en casa aún durante la educación a distancia. Tener una rutina en casa le ayuda al niño a sentir seguridad y a reducir la ansiedad, y a la vez a desarrollar autonomía.

Se pueden crear rutinas para el momento antes de iniciar las clases por ejemplo, cepillarse los dientes, desayunar, buscar todos los materiales de la clase, etc. A parte de esta rutina mañanera, es importante que los niños/as aprendan a preparar su espacio para estudiar y a revisar que tienen todos sus materiales. Para esto se puede crear un checklist o un listado (computadora, cargador, lápiz, etc.) que le permita al niño ser cada vez más independiente.

Con respecto al horario de las tardes, puede ser un poco más libre pero sí es importante que quede determinado el tiempo para las asignaciones académicas. Al igual que en el espacio para tomar clases, es recomendado tener un checklist para que los niños/as puedan identificar que están en un espacio adecuado que les permitirá aprender. Por ej: mesa, silla cómoda, poco ruido, materiales, etc. En cuanto al horario de la escuela, los maestros deben proveer a sus estudiantes con el horario. Pero, resulta efectivo tener el horario visible para el niño o niña.

Responder a las emociones

Estamos viviendo una crisis colectiva o duelo colectivo. Los sentimientos de ansiedad, tristeza, estrés, son muy comunes y los niños/as también sienten. Estas emociones no reguladas pueden interferir con el proceso de aprendizaje ya que afectan la capacidad de atención y memoria. Por lo tanto, es importante que los padres y madres enseñen a los hijos/as a manejar sus emociones y autorregularse.

Culturalmente hemos aprendido que enseñar a los niños a autorregularse consiste en ayudarlos a calmar lo que sienten, por lo que muchas personas tienden a buscar una “solución”; le damos el juguete preferido, le decimos que se ponga a jugar, le decimos que “no hay porque llorar”. Pero realmente enseñarles a manejar las emociones de manera saludable implica enseñarles a identificar las emociones, sentirlas, expresarlas y regularlas, no evitarlas. 

Para fomentar la habilidad de regular las emociones es importante acompañar y enseñar a los niños/as a:

  • Validar las emociones: Esto significa hacerles saber a los niños que está bien sentir lo que sienten, es válido. No importa si el padre o la madre no entiende el porque siempre es necesario validar y mostrar empatía.
  • Poner nombre: Muchas veces los niños no tienen el lenguaje para expresar lo que sienten o comunicar las emociones, por lo que el adulto debe verbalizar lo que el niño siente para que aprendan y amplíen su vocabulario emocional.
  • Expresar las emociones: Hay que dejar que los niños expresen lo que sienten, ya sea llorando, estando a solas, hablando, y que identifiquen que les ha hecho sentir de esa manera.
  • Regular las emociones: En este paso es importante preguntarles qué les gustaría hacer o qué les ayudaría a sentirse mejor. Muchos niños a veces necesitan hacer alguna actividad física como golpear una almohada, patear una pelota; pueden invitarles a hacer respiraciones, a tomarse un tiempo a solas, o algunos solo necesitan un abrazo. Es importante que entiendan que es necesario hacer una pausa y tomarse el tiempo de bajar la intensidad de esa emoción para poder continuar.

Por último, durante la educación a distancia es importante determinar momentos del día para expresar las emociones en familia. Esto facilita la conexión, la unión, el respeto, la empatía y se fortalecen los vínculos. En estos espacios los padres deben modelar cómo hacerlo y que escuchen activamente sin juzgar las emociones de los demás. También es muy importante que hablen tanto de emociones positivas (alegría, calma) como negativas (ansiedad, preocupación, tristeza, desesperación…) para que los niños entiendan que es normal expresar lo que sienten y para que amplíen su vocabulario emocional.